Los accidentes se deben a una sucesión de contingencias, la mayor parte previsibles; la curiosidad infantil suele ser el factor desencadenante.
Son más comunes cuando el niño está hambriento o si está cansado (como antes de las comidas o las siestas); cuando es atendido por un sustituto de la madre; si se encuentra en un medio ambiente nuevo (mudanza reciente de la familia o vacaciones) o es hiperactivo. Es probable que ocurran cuando los padres están enfermos o la madre embarazada; las relaciones matrimoniales son malas; si los padres están apresurados y ocupados, o cuando no previenen los riesgos relacionados con cada etapa del desarrollo de su niño.
La clave de la prevención es la educación de los padres y del niño sobre medidas de seguridad. No basta con la protección pasiva. Es necesario cuidar a los niños de algunos peligros, y enseñarles a afrontarlos cuando son inevitables. Los padres deben aprender a evitar las situaciones que producen accidentes. Los cuidados preventivos incluyen guardar con seguridad materiales no comestibles; uso de tapas, recipientes, y cinturones y asientos de seguridad para niños en automóviles. Los padres deben dar buenos ejemplos de seguridad (por ej. utilizando los cinturones de los asientos), ya que los niños imitarán sus acciones.
Una madre que está ocupada cuidando a un niño enfermo, debe buscar ayuda adecuada para sus otros niños.
El envenenamiento es aún la causa mas común de accidentes no mortales en casa, a pesar de los múltiples programas de educación orientados a prevenirlo.
Los envenenamientos graves mas comunes en niños se producen por aspirina, cáusticos, plomo e hidrocarburos.
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